¿Cómo saber si tu piscina tiene una fuga de agua?

Una fuga en una piscina no es un problema menor: puede suponer pérdida de agua, gasto innecesario, daños en la estructura, sobreesfuerzos en el sistema de filtración o incluso deterioro del terreno. Como profesionales en construcción y mantenimiento de piscinas, sabemos que identificar una fuga a tiempo puede ahorrar dinero, evitar trabajos complejos y alargar la vida útil del vaso. En esta guía detallada explicamos cómo detectar una fuga por ti mismo, qué pruebas hacer, qué señales revisar y cuándo conviene llamar a un especialista.

Si tienes piscina propia, estás pensando en vender o alquilar tu vivienda, o simplemente quieres mantener tu instalación en perfecto estado, esta información te resultará esencial.

Señales de alarma: cuándo sospechar de una fuga

Antes de realizar pruebas específicas, hay ciertos indicios que pueden alertarte sobre la presencia de una fuga:

  • Descenso continuado e inexplicable del nivel del agua, más allá de lo que correspondería a la evaporación o salpicaduras.
  • Presencia de charcos, zonas húmedas o manchas de humedad alrededor de la piscina, en la terraza o zona de depuradora.
  • Funcionamiento continuo o excesivo del sistema de filtración/pompa: si notas que la bomba no para, o que entra agua nueva frecuentemente. Puede indicar pérdida por fuga.
  • Problemas en el equilibrio del agua: caída frecuente del nivel, variaciones químicas constantes, necesidad de rellenar repetidamente. Una fuga implica cambios de volumen y puede afectar al pH, cloro, etc.

Si observas uno o varios de estos síntomas, lo recomendable es llevar a cabo pruebas de diagnóstico.

Métodos caseros para detectar fugas

Cuando la fuga no es visible a simple vista, estas pruebas caseras ofrecen una primera aproximación para determinar si hay pérdida de agua real.

1. Prueba del cubo (“bucket test”)

Este es uno de los métodos más antiguos, sencillos y fiables para descartar que la pérdida de agua se deba simplemente a la evaporación.

Cómo realizarla:

  1. Llena un cubo grande con agua de la piscina hasta 1–2 cm por debajo del borde.
  2. Coloca el cubo en uno de los escalones sumergidos de la piscina o en una zona donde esté parcialmente dentro del agua. Debe quedar estable.
  3. Marca el nivel del agua del cubo (con cinta impermeable) y también marca el nivel del agua en la pared de la piscina.
  4. Apaga la bomba y cualquier sistema de rellenado automático.
  5. Espera 24 horas, sin usar la piscina.
  6. Compara los niveles: si el agua de la piscina ha bajado más que la del cubo, hay indicios de fuga.

Ventajas: método económico, sencillo, no requiere herramientas especiales.
Limitaciones: no localiza dónde está la fuga; puede dar falsos negativos si hay muchos factores externos (evaporación, viento, lluvia, uso de la piscina, diferencias de superficie entre cubo y piscina).

Esta prueba es útil como primer filtro. Si indica fuga, conviene seguir con métodos más precisos para localizarla.

2. Inspección visual y perimetral

Acompaña la prueba del cubo con una inspección minuciosa del entorno de la piscina:

  • Revisa el perímetro del vaso: busca grietas visibles, fisuras en las juntas, cambios en el revestimiento, abombamientos, separación de piezas, humedad en juntas o rodapiés.
  • Observa la zona de la depuradora, tuberías, conexiones, skimmer, retornos y pasos de mangueras: fugas en el sistema de filtración son causas frecuentes de pérdida de agua.
  • Controla si aparecen charcos persistentes en el suelo contiguo a la piscina o mojado irregular del terreno, lo que puede indicar filtración subterránea.

Este paso ayuda a decidir si la fuga es superficial (revestimiento, juntas) o más profunda (estructural o de instalaciones).

3. Prueba con colorante (“dye test”)

Cuando se sospecha una fuga pero no hay signos externos claros, la prueba del colorante permite localizar con precisión el punto por donde el agua se escapa.

Cómo hacerla:

  1. Apaga la bomba y cualquier sistema que genere circulación. El agua debe estar en reposo.
  2. Usa un tinte especial para detección de fugas (o colorante alimentario no contaminante) — muchas tiendas de piscinas lo venden.
  3. Introduce pequeñas gotas de colorante cerca de zonas críticas: juntas, skimmer, luces, boquillas, esquinas, grietas visibles o sospechosas.
  4. Observa detenidamente: si el colorante se dirige hacia una grieta o se “succiona” hacia fuera, eso indica el origen de la fuga.
  5. Marca la zona con cinta impermeable.

Este método es especialmente útil si la fuga está en el vaso (liner, poliéster, obra) o en puntos de unión, y permite repararla con precisión.

4. Test con bomba encendida: para fugas en tuberías o sistema hidráulico

Si la pérdida de agua aumenta notablemente cuando la bomba está en marcha, es posible que la fuga esté en tuberías, válvulas, skimmer, filtro o conexiones internas.

Procedimiento sugerido:

  • Llena la piscina al nivel habitual.
  • Marca el nivel como en la prueba del cubo.
  • Activa la bomba — sin añadir agua.
  • Tras 24 h, comprueba si el descenso ha sido mayor que en la prueba con bomba apagada. Una diferencia significativa indica fuga en sistema hidráulico o tuberías.

Este test ayuda a distinguir entre fugas en el vaso y fugas en la instalación de agua.

¿Cuándo acudir a un profesional?

Aunque los métodos anteriores sirven como diagnóstico inicial, no siempre bastan. Debes contactar con un especialista cuando:

  • La fuga no es evidente con pruebas caseras.
  • Hay descenso importante de agua, pero no se detecta rotura visible ni colorante.
  • Sospechas que la fuga está en tuberías subterráneas, sistema hidráulico interno, desagües o zonas de difícil acceso.
  • Quieres una localización precisa y reparación profesional — especialmente si el vaso es de obra, poliéster o liner.

Los expertos utilizan equipos técnicos avanzados: pruebas de presión, geófonos, cámaras subacuáticas, inyecciones de selladores, sellado sin vaciar agua, etc., para intervenir sin causar daños adicionales.

Qué tener en cuenta al realizar las pruebas

Para asegurar fiabilidad en los resultados, conviene controlar varios factores:

  • Apaga totalmente la bomba y sistemas automáticos de rellenado antes de las pruebas.
  • Evita realizar las pruebas en días de lluvia, viento o con muchos bañistas: pueden falsear los resultados.
  • Usa un cubo o recipiente estable y preferiblemente de dimensiones similares a la piscina para mejor comparación.
  • Marca claramente los niveles de agua con cinta impermeable o marcador, para tener referencia precisa.
  • Documenta fecha, hora, nivel previo y posterior; si vas a llamar a un profesional, estos datos serán útiles para diagnóstico.

 

Ventajas de detectar y reparar fugas a tiempo

Corregir una fuga rápidamente ofrece múltiples beneficios:

  • Ahorro considerable de agua y factura reducida.
  • Menor desgaste de la instalación de filtración: evita sobrecarga de bomba o exceso de cloro.
  • Conservación de la estructura: evitar filtraciones subterráneas, deterioro de recubrimientos, corrosión de tuberías.
  • Mantenimiento del valor de la piscina y de la vivienda: una piscina con fuga continuada puede perder valor inmobiliario o encarecer su mantenimiento.
  • Sostenibilidad y responsabilidad ambiental: evitar pérdidas innecesarias de agua, especialmente en zonas con restricciones hídricas.

 

Por qué detectar fugas a tiempo protege tu piscina y tu inversión

Detectar una fuga en tu piscina no debe verse como una molestia, sino como un elemento esencial del mantenimiento responsable y profesional. Con pruebas sencillas como la del cubo, la inspección visual o el test de colorante puedes detectar problemas a tiempo. Pero cuando la fuga es compleja, profunda o hidráulica, la intervención de un profesional es la opción segura.

Como experto en construcción de piscinas, siempre recomiendo hacer un chequeo de fugas al inicio de cada temporada — primavera o justo al final del verano — y también tras cambios importantes: vaciados, reparaciones, movimientos de tierra, mantenimiento profundo. Así evitarás sorpresas desagradables, ahorrarás recursos y garantizarás el buen estado de tu instalación.

Autor

  • Javier R. Gómez es especialista en construcción, rehabilitación y mantenimiento de piscinas con más de 20 años de experiencia en el sector. Desde Piscinas España, ha liderado proyectos de instalación, detección de fugas, revestimientos de lámina armada y reparación estructural tanto en piscinas privadas como comunitarias. Su enfoque se basa en la prevención, el uso de tecnología avanzada y la sostenibilidad en cada intervención.

    Apasionado por la divulgación técnica, escribe guías prácticas para ayudar a los propietarios a conservar sus piscinas en óptimas condiciones y a resolver cualquier incidencia con seguridad y garantía.